Crisis y evolución

CRISIS Y EVOLUCIÓN

En esta situación que estamos viviendo a nivel mundial (pandemia, confinamiento, crisis políticas, guerra, crisis laboral, llevar el trabajo a casa, diferenciar entre yo, mi familia y el trabajo, … ) surge la pregunta: ¿Cómo podría beneficiar a la evolución del hombre estos momentos de crisis?

Es una crisis global, es una crisis que nos esclaviza a través de varios factores. El primero y quizás el más importante es el factor miedo. Nos esclaviza a través del miedo, pues a través del miedo perdemos nuestra libertad.

Si tomáramos conciencia de que cada respiración, cada inhalación y exhalación puede ser la última, nos centraríamos cada vez más en el aquí y ahora. Si ahora dejamos de respirar y tomáramos conciencia de que cada latido de nuestro corazón puede ser el último, no presentaría nuestra vivencia como el disfrute de la vida en cada instante del aquí y ahora, y nada más. A través de este ejercicio, sabiendo que cada respiración puede ser la última y cada latido de mi corazón puede ser el último, el miedo se queda vacío ¿miedo a qué?

El segundo factor viene como posible respuesta a la pregunta anterior. Si ya no le tengo miedo a la muerte, puede que le tenga miedo a la situación estresante y al dolor. Como el dolor es inevitable cuando ocurre, antes y después de él lo que puede haber es sufrimiento. Así que lo útil es centrarnos en el sufrimiento, que sí es evitable.

En esta situación de crisis de la que hemos partido, nos viene el sufrimiento por la pérdida de nuestros seres queridos, por los que están enfermos,… o también económica, por quienes se quedan sin trabajo.

Pronto nos llega la preocupación, como parte de ese sufrimiento adelantado, ante lo que puede ocurrir, que nos puede provocar estados de ansiedad. Así que tenemos otro factor esclavizante.

Miedo, dolor, sufrimiento, preocupación… al final es miedo y la preocupación son aspectos del sufrimiento también. Y como parte de esa esclavización todo esto nos debilita para crear y afianzar una dependencia con el impuesto e impostor “papá” Estado ¡cuidado! creyendo necesarias y recurriendo a las ayudas y subvenciones para salir de la crisis. Así que cuidado con las crisis porque lo más fácil es que nos esclavice.

Dicho esto, sin embargo cuanta más crisis, más presión e impulso, a través de las situaciones estresantes, para la superación evolutiva.

Vamos a equilibrarnos para dejar de sufrir, liberarnos de nuestros miedos y preocupaciones –y no se trata de ningunear la realidad estresante: la pandemia, la guerra, …-. Por supuesto hemos de tomar nuestras precauciones, como buenos exploradores de la nueva realidad. Hemos de ser felices en nuestra exploración, porque recordemos que quizás sólo tenemos el momento.

Y luego está el fluir con esos sentimientos desagradables, con ese sufrimiento que ya nos ha tocado. Hemos de darle salida a la tristeza, a la rabia, (llora, honra a tus seres fallecidos…) porque es necesario soltar, vaciarnos para recrear nuevos pensamientos, nuevos sentimientos y nueva vida. Esto es superación y evolución.

Si tienes personas que necesitan ayuda, ayúdales si te lo piden. Ten cuidado con la falsa ayuda alimento del ego desequilibrado. Si ayudas sólo porque te apetece, lo más probable es que tu ego esté en desequilibrio y necesite sentirse importante. Ayuda si te lo piden. Otra forma de evolucionar.

Y reinvéntate a ti mismo, ¡rediséñate! ¿Qué superhombre quieres ser? Diséñalo, y luego busca estrategias y herramientas para llegar a tu el superhombre que quieres ser. Libérate de todo lo que puedas, el hombre es un ser libre de nacimiento. Somos libres.

La crisis nos puede ayudar a desprendernos de aquello que antes pensábamos que era necesario, porque nos vamos a dar cuenta de que lo hemos perdido y seguimos vivos e incluso felices. Nos puede ayudar a darnos cuenta de que nos están imponiendo limitaciones, nos están enjaulando, y somos libres.

La libertad comienza desde dentro. Nos pensamos que la libertad es luchar fuera a nivel político, social,… pero comienza dentro de cada uno de nosotros. Un síntoma de que el ser humano comienza a ser libre interiormente es cuando empieza a tener comportamiento jocoso, juguetón, bromista… porque es una señal de que está despertando su niño interior.

Y luego empezar a ver todo y todos a tu alrededor como un espejo de ti mismo, a quien sanar y amar. Así es que esta crisis, y sus miedos y angustias, nos impulsa a evolucionar.