Cuentos chinos y herejías. Capitulo 1.

CUENTOS CHINOS Y HEREJÍAS

Una introducción

China ha sido desde antaño generadora de conocimiento y custodia de sabiduría. Respecto al conocimiento, por citar algunos ejemplos, esta gran cultura ha sido la creadora de las bebidas alcohólicas (7.000 a.C.), las cometas, las pastas ¡sí! -no llegaron a Italia hasta que las llevó Marco Polo en el siglo XIII-, la seda (2.700 a.C.), y el compás de navegación (S. IV a.C.). Ya en el siglo II los chinos crearon el papel en su fórmula actual, la carretilla como vehículo de tracción humana de una sola rueda, y el sismógrafo. Y también tenemos las alas delta (S. IV), y la pólvora (S. IX) y fuegos artificiales.
A modo de curiosidad respecto al compás de navegación, fabricado con piedra de imán, mostraba la dirección hacia el Sur. Esto hizo que, para los chinos, el sur fuera el punto cardinal de referencia y no el norte, como en occidente.
Ciencia y sabiduría no estaban desligados y fueron compartidos a través de escritos y escuelas, como la fitoterapia, ejercicios físicos, meditación, acupuntura y masajes, referentes de la medicina tradicional china; y otras disciplinas como Feng Shui, o los libros I Ching y Sun Tzu.
Sun Tzu es un libro datado en el S. V a.C. que contiene tácticas y estrategias. En realidad se llama literalmente “El arte de la guerra del Maestro Sun”, un famoso estratega militar chino.

 

Fig. 1. Compás chino antiguo.

I Ching (1.200 a.C.) es un libro chino oracular y sapiencial, a la vez que por su estructura y simbología, filosófico y cosmogónico. Conocido como “Libro de las Mutaciones” su título abreviado es “Chou I”, que significa “Las Mutaciones de los Chou” de comienzos del reinado de esta dinastía. Su estructura está basada en la interpretación de sesenta y cuatro signos denominados hexagramas.
En cuanto a su uso oracular se sabe que se realizaba una doble consulta mediante el caparazón de tortuga y los tallos de milenrama. Este grabado, ante el semilegendario emperador Shun y sus ministros (S. XXIV a.C.) figura Yu el Grande, y sugiere que en realidad el uso oracular es anterior a la datación del I Ching.
Feng Shui, cuyo significado literal es “viento y agua”, es un antiguo sistema de sabiduría chino basado en la ocupación consciente y armónica del espacio, con el fin de lograr que influya positivamente sobre las personas que lo ocupan. Es parte del llamado “shenmiwenhua” o conocimiento misterioso, que trata sobre misterios, secretos y cosas imposibles de ver. Su terreno de acción se ubica en la frontera de los dos mundos: el de la tierra, visible y físico; y el del cielo, desconocido, invisible y vibrátil. Aunque parece estar basado en el I Ching y la sabiduría relacionada con los cinco elementos, y por lo tanto ser posterior, se sabe que utiliza algunos símbolos que conectan directamente con los orígenes del I Ching, como la tortuga.

 

Fig. 2. Consulta al oráculo mediante caparazón de tortuga y milenrama.

a las leyendas,

Se ha mencionado cómo Feng Shui y I Ching están relacionados por un símbolo que se remonta al 2.300 a.C., el plastrón o caparazón inferior de la tortuga, aunque otras fuentes indican que estos huesos oraculares comenzaron a utilizarse por el 1.600 a.C. al inicio de la dinastía Shang (conocida como dinastía Yin).
En las diferentes escuelas actuales de Feng Shui no se estudia la tortuga más allá de representar el animal de poder que corresponde a la ubicación norte, y que protege ante los peligros. No obstante sí se detectan dos gráficos complejos denominados Pa Kua, donde uno de ellos, según la leyenda, parece tener su origen en el caparazón de una tortuga mitológica.

Llegados a este punto parece idóneo algunos relatos abreviados de “cuentos chinos” que puedan dar pistas acerca del origen de los citados Pa Kua y del Feng Shui.

 

Fig. 3. Hueso oracular: plastrón de tortuga.

Cuenta la tradición que, hace unos seis mil años, el primero de los mitológicos emperadores chinos -mitad hombre mitad serpiente- a quien se le atribuye la invención de la cocina, la caza, la pesca y la escritura, el señor Fu Xi hizo un dibujo llamado Ho Tu, observando la forma del pelo de un animal, mitad dragón mitad caballo, llamado Long Ma.

 

Fig. 4. Long Ma

Para ello estuvo sesenta y cuatro días y noches observando el cielo, los animales y toda la naturaleza a su alcance desde un punto elevado llamado Hua Kua Tai. El gráfico Ho Tu representaría, según algunas fuentes, la energía cósmica y su dinámica. Y también aportó las famosas Ocho Mutaciones o Pa Kua.

 

Sobre esta tradición, un mítico Fu Xi que se suele representar junto a su par femenino, con cuerpos serpentinos entrelazados cual Caduceo griego – o canales energéticos Ida y Pingala de la tradición india-, y cuyos útiles –escuadra y compás- huelen a masonería, parece muy interesante.
En cuanto a los Pa Kua, son ocho signos formados por triadas o trigramas. Cada trigrama está compuesto por 3 líneas horizontales (continuas o discontinuas) apiladas, variando su significado a modo de código binario. Al agrupar estos trigramas básicos por pares se constituyen los sesenta y cuatro hexagramas que son de estudio en I Ching.

Fig. 5. Gráfico Ho Tu

Fig. 6. Fu Xī con la escuadra y su pareja Nüwa con el compás

Fig. 8. Ejemplo de trigrama: “K’an” o lo abismal.

Fig. 7. Ejemplo de hexagrama: “Meng” o la necedad juvenil.

Pero existe otra disposición de los ocho signos descubierta en el caparazón de una tortuga blanca por Da Yu, emperador de la dinastía Xia (primera dinastía china de los siglos XX a XVI a.C.), cuando modificaba el cauce del río Luo Shui (río Amarillo) para evitar inundaciones aproximadamente en el 2.200 a.C.

El emperador Yu contemplaba el poder del río que corría frente a sus ojos. La oscuridad de la noche se acercaba felizmente, pues el día había sido difícil: discusiones sobre impuestos, el ejército le reclamaba más dinero, y su esposa le solicitaba que le dedicase el tiempo que trabajaba de más. Sin embargo ahora sentía cómo se desvanecían sus problemas en la contemplación de las aguas del río. El emperador disfrutaba del río, y lo visitaba frecuentemente. Esa noche estaba solo, mirando al lado opuesto del río, y lentamente dejó caer su vista hasta mirar la orilla a sus pies. Fue entonces cuando vio la tortuga blanca. No era la primera vez que veía la tortuga blanca, pero como un diseño en el cielo. De hecho todas las noches, antes de acostarse, miraba por la ventana y veía la tortuga en el cielo nocturno. El emperador creía que la tortuga era un símbolo de buena suerte, así que poco antes de dormir miraba la tortuga para asegurar la continuidad de su buena suerte. Ahora ésta estaba frente a él, nadando lentamente a la orilla del río. Queriendo contemplar la tortuga, el emperador se acercó. La tortuga continuaba moviendo sus patas lentamente en el agua transparente. Sabía que era la tortuga blanca porque la había observado con gran cuidado durante años. Sin embargo los detalles de su caparazón eran para él algo nuevo. Su caparazón parecía un rompecabezas que formaba dos círculos alrededor de un rectángulo. El emperador logró reconocer un diseño de puntos grabados en ellos. Empezando cerca de la pata delantera derecha y siguiendo las agujas del reloj había un cuadro formado por cuatro puntos unidos, y luego nueve puntos seguidos. En la posición del 5 había dos puntos. En la posición equivalente al 6, había siete puntos unidos. Después había un rectángulo dibujado con seis puntos, y un punto solitario en el lugar del 9. Seguía un rectángulo largo de ocho puntos, y arriba una línea corta de tres puntos. En el centro se hallaba una cruz compartiendo cinco puntos. ¿Era todo esto una señal? se preguntaba el emperador Yu. El río oscureció, el rey perdió de vista la tortuga y regresó a casa caminando lentamente, pensando en los distintos números, en sus posiciones relativas y en su posible significado.

 

Fig. 9. Gráfico Lo Shu

El dibujo Lo Shu es interpretado como la expresión dinámica de la energía en la Tierra, en contraposición al Ho Tu. Nuestro tercer cuento chino se centra en la doctrina Feng Shui:

Se dice que inicialmente solo las casas imperiales y nobles tenían acceso a esta poderosa arma. Los chinos lo llamaban “Aplicaciones de Emperadores y Reyes” porque era un conocimiento mantenido en secreto y solo al alcance de los más poderosos y ricos del imperio para mejorar su salud, mantener la fortuna de su familia, fortalecer su poder, evitar desastres en el pueblo, o ganar la guerra contra países vecinos. Se cuenta que allá por el S. I a.C. el emperador Qin Shin Huang Di tomó la medida de seguir construyendo nuevos trozos de la gran muralla y unirlos con los antiguos para defenderse de las tribus del norte y oeste, y ordenó a sus expertos de Feng Shui enseñar lo más sencillo de aquella ciencia para que esas tribus hostiles mejoraran su vida y evitaran las ideas de invadir China. Este Feng Shui (San He Feng Shui) fue conocido por el pueblo chino a través de viajes e intercambio cultural, el cual pudo comprobar sus efectos y popularizar su aplicación. Al Feng Shui que siguió guardándose en las casas imperiales y nobles se le llama San Yuan Feng Shui.

 

Se podría decir entonces que el Feng Shui habría sido utilizado largamente como arma de poder en el mundo oriental, existiendo una relación como la que sigue:
Hombre de poder – Feng Shui – Tierra
Y por otro lado hubo una transmisión básica, parcial y mermada, de esta doctrina a los pueblos que pudo rápidamente mutar a escuelas de Feng Shui elementales y a superstición, pero la poderosa doctrina San Yuan Feng Shui quedaría en secreto.